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Converted by Falcon Hive

Hace unas semanas que ronda en mis pensamientos escribir sobre la moralidad. El tema surgió hablando por teléfono con Dani, un gran amigo, y me propongo desarrollar aquí lo que entonces surgió como raíz del razonamiento.

Es muy común crear un matrimonio indivisible entre moralidad y religión. Es algo que sabemos, conocemos y relacionamos. La religión que conoce la sociedad viene predominada por un alto sentido moral que fluye del idealismo de los buenos y los malos.

La religión que conocemos enfatiza de forma precisa estos dos frentes en la humanidad:

- Los buenos: que -dicen- se rigen por el sentido moral, e intentan (¡aunque nadie es perfecto! -nos dicen-) hacer el bien.

- Y están los malos: aquellos que viven para el placer y el desenfreno, y no tienen ningún sentido moral o ético que intenten cumplir.

El cielo -nos dicen- será para los buenos...

No estamos hablando de una religión concreta, sino, bajo mi punto de vista, de todas aquellas religiones que perdieron la guía biblica para fundamentar su creencia o fe.

Comencemos preguntándonos: ¿Qué es la moralidad? ¿Es buena o es un estorbo?

La moralidad es un sistema ético basado fundamentalmente en:

- La imagen que damos ante los demás (lo que piensan los otros de nosotros, la impresión que les damos, nuestra reputación)

- La autosatisfacción de creernos que cumplimos con los requisitos para ser considerados "buenas personas".

Me explico. La moralidad se basa en la imagen que damos ante los demás en el sentido de que muchas veces lo que nos retiene de hacer ciertas cosas llamadas "inmorales" es que ante la sociedad son cosas mal vistas y eso nos refrena a pasar al acto dichos deseos. Es curioso y paradójico el ejemplo del egoísmo, ya que una persona egoísta (mi opinión es que todos lo somos) finge ser altruísta ante los demás. Digamos que se coloca el traje de ese personaje que lleva inscrito en su camisa "altruísta 24 horas". Pero paradojicamente la intención real del corazón de esta persona es dar una buena imagen ante los demás y que los demás lo tengan en buena consideración y le quieran. ¿Por qué uno se enfada cuando hace un favor a alguien y no se le agradece? ¿Por qué recordamos lo que hicimos por funalito hace X años cuando el mismo funalito nos hace daño? ¿No demostramos así que lo que realmente buscabamos era comprar la estima de funalito? Como decía, la paradoja es que al dar la imagen de altruístas nos estamos convirtiendo en egoístas, pues lo que buscamos realmente tiene como norte: nosotros, nuestras satisfacciones y nuestras necesidades.

Jesucristo conocía esta tendencia del ser humano a hacer las cosas de cara a la galería: "Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos." Mateo 6:1

Moldeamos nuestros actos conforme a lo que puedan pensar de nosotros los otros, hacemos actos honrosos para la moralidad de nuestro tiempo, no porque el deseo nos mueva a ello sino porque la opinión de los demás nos mueve a ello. Por otro lado nos retenemos de hacer según que cosas no por la voluntad de actuar con justicia en todo sino porque seríamos juzgados por la sociedad.

Esto corresponde a que socialmente hay este grupo de los buenos y los malos. Desde la perspectiva de los comunistas los malos son los capitalistas, pero lo mismo sucede de forma invertida. Los grupos sociales se juzgan unos a otros, religiosos, ateos, progresistas, naturalistas, globalistas, independentistas, soberanistas, nacionalistas, todos ellos juzgan a los otros como si de un virus de la humanidad se tratase. Remarcan unos de otros la malicia que ven en el contrincante, remarcando de sí mismos lo buenos que son.

La moralidad trae también un componente de satisfacción al Yo. El cumplir con el código moral que tomamos por propio nos hace sentir realizados e idealizamos el Yo, haciendo de nosotros mismos esos que imaginamos en nuestros mejores sueños. Personas buenas que siempre ayudan a los demás, personas que son bien consideradas por todos. ¿Por qué irrumpe la angustía y el enfado desenfrenado cuando nos enteramos que somos criticados? ¿No podemos acaso caer mal a ciertas personas? ¿Los convierte a esos a los que caemos mal en personas malignas o perversas?

Tendemos a dramatizar las críticas que recibimos. Tendemos a crear fantasmas en aquellos a los que simplemente caemos mal. Tendemos a imaginar en ellos más intenciones que el simple desencuentro que se produce. ¿Por qué? ¿No es acaso el que daña esa imagen que tenemos diseñada de nosotros mismos? ¿No es acaso el que rompe ese puzle de sueños con el que hemos dibujado nuestra identidad?

Jesucristo también conocía esta tendencia del ser humano de alimentar nuestro Yo con la autosatisfacción que pueden producir ciertos buenos actos: "Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha" Mateo 6:3

Jesús dijo esto porque conocía la tendencia humana a la autosatisfacción y comprendía que la justicia no se trata de hacer buenas acciones sino algo de una profundidad mucho mayor, la intención del corazón.

Podréis quizás objetar que uno de los lemas de la sociedad es "la intención es lo que cuenta", pero me temo que esto se dice para justificarse de ciertos fallos cometidos, diciendo que en realidad había una buena intención de inicio en aquel asunto que finalmente no acabó como se deseaba.

Pero a donde yo quiero llegar es a lo que expresa el profeta Jeremías: "Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?" Jeremías 17:9

¿Habéis llegado a comprender esa lucha interior con el propio corazón? ¿Cuándo leeis estas palabras se despierta en vosotros el fuego de la identificación?

Uno puede pensar superficialmente que hace ciertas cosas por buenos motivos o intenciones, pero analizando un poco el asunto pronto descubriremos las sucias intenciones que hay tras esas aparentes buenas intenciones. Este es uno de los motivos por lo que es de vital importancia recuperar el pensamiento perdido en medio de esta era del entretenimiento y la comida rápida. Necesitamos recuperar la reflexión, la meditación, el análisis, y uno de los motivos es porque no nos damos cuenta de lo que andamos buscando detrás de lo que pensamos buscar. Las dobles intenciones son mucho más comunes de lo que pensamos...

¿Es la moralidad algo negativo? Yo creo que no, sirve para que no nos destruyamos unos a otros de forma insensible. Si no existiese este componente moral, el vivir en este mundo sería algo mucho más arduo para todos ya que cada uno buscaría lo suyo con una osadía desmesurada y eso sería realmente dañino para todos.

¿Es la moralidad el buque insignia de la religión? No de la religión que transmite la Biblia. Ese libro que si no conoces a Jesús espiritualmente te resultará odioso, aburrido y retrasado para nuestros tiempos, pero eso es debido por el mismo motivo por el que aborreces y detestas a Dios en lo profundo de tu corazón. Has de saber que eso forma parte de nuestra naturaleza, es lo que somos. Esa es la raíz del pecado, palabra tan estigmatizada en nuestros días.

Esta es la religión de la Biblia:

"Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la naturaleza divina sea semejante a oro, plata o piedra, esculpidos por el arte y el pensamiento humano. Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan, porque El ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al resucitarle de entre los muertos." Hechos 17: 29-31

"Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia." Romanos 5:17

No se trata pues de moralidad lo que habla la Biblia, sino de algo mucho más profundo. Trata de un cambio en el "ser" efectuado por Jesucristo mismo. ¿Por qué iba Jesucristo a poder hacer algo por realizar un cambio en mi ser?

1 - Porque es el Creador de la vida que conocemos y de la que no conocemos. "Todas las cosas fueron hechas por medio de El, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho" Juan 1:3

2 - Porque nos representa como hombre. "Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros , pero sin pecado." Hebreos 4: 15

3 - Porque murió por nuestros pecados. "Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu" 1 Pedro 3: 18

La religión que transmite la Biblia no es de buenos y malos, sino "¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios." Romanos 3: 9-11

La Biblia nos dice que todos estamos en la misma situación, sin diferencia alguna, estamos bajo la ira de Dios. Pero Jesucristo mismo lanzó estas hermosas y terribles palabras: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él." Juan 3: 36

UFotografía de: sordojr
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Una de las experiencias más hermosas que he vivido ha sido cuando he visto a una persona derramar lágrimas al leer uno de mis escritos. Me gusta escribir, dejar correr los dedos en busca de palabras que hagan surgir una identificación emotiva, punzante, rompedora. Claro está, eso se da en pocas ocasiones, por no decir contadas, y más en un aficionado como yo. Pero eso no me frenará a dejar fluir en este blog mis palabras buscando que se encuentren con vosotros.

Soy de Barcelona, nacido en 1983. Cristiano, no por continuar con ciertas tradiciones con las que uno nace, sino porque Jesús, ese hombre tan enigmático, utilizado por los hombres y malinterpretado a lo largo de la historia ha abierto mis ojos para que comprenda la verdad. ¿No es eso osar de pretensiones excesivas? No lo es, pues aunque en estos tiempos nos toque vivir en una era de pluralismo en la que toda opinión se tiene por verdad -menos aquella que dice ser la Verdad-, el enigma de la vida posee una Verdad suprema, queramos o no. No puede haber nunca dos verdades que se contradigan entre sí.

Soy aparentemente tranquilo, pero nervioso a rabiar interiormente, inquieto por tantas cosas en la vida... participante del deseo, usuario de la angustia, emotivamente no demasiado expresivo que digamos.

Me encanta leer -no cualquier cosa- aquello que hace remover mi corazón y mis emociones en algún sentido. En mi camino he topado con el psicoanálisis, el cual conozco por propia experiencia y he leído algunas cosas. También disfruto con la tecnología y del fútbol.

Casado con Ainhoa, por causa de deseo y con el fin de hacerlo con promesas delante de Dios. Con ella he vivido los momentos más hermosos de nuestra vida, en especial el nacimiento de nuestro hijo Israel. A él lo veo crecer día a día, descubrir, aprender... es realmente una experiencia hermosa.

En fin, esto podría ser un breve resumen de quien soy hoy. ¡Si, he dicho hoy! Porque ayer no fui el que soy, y seguro que mañana no seré el que soy. Las personas cambiamos con el tiempo, mejoramos algunas cosas, empeoramos otras; somos volubles.

Jairo Cortés